martes 14 de octubre de 2008

Clausurando las tardías vacaciones de verano...

Ya he vuelto, no os inquieteis.

Estoy en León. Concretamente en el despacho de mi papá, porque la secretaria no puede venir en unos días y estoy aquí echándoles una mano (al cuello, básicamente). Lo único que llevo mal es lo de madrugar, por lo demás, de momento bien. Luego cuando llegue a casa colgaré las fotos de rigor que atestiguan mis andanzas quijotescas por el mundo p'alante.

Para comenzar con los antecedentes de hecho, os diré que ya soy master en Derecho Europeo, que todo salió bien y que soy un crack mediático e hipotético.


Terminé muy hasta las narices de todo, pero los dos últimos exámenes salieron bastante bien. El primero de ellos, el de la Cour de Justice fue un poco extraño, ya que era yo la única que se presentaba (todo el mundo se presentó en Enero menos yo, que decidí dejarla para Septiembre porque no me daba tiempo y así poder dedicarme a otras). Era un sábado a las 9 de la mañana... y allí estaba yo... a las 9 menos cuarto... sola en toda la avenida... frente a la puerta herméticamente cerrada del Instituto. Y por qué está cerrado? Y por qué no hay nadie? Y el profesor no viene? Y si lo han cambiado de sitio? ... O de hora? Y por qué no han avisado? Y a quién llamo yo ahora? Y ya son las nueve y diez...


A las 9:15 llegó por fin el profe, que había pillado atasco, con la llave del Instituto.

El hombre fue muy cordial y se portó muy bien conmigo. Me preguntó de qué parte de España era y, para mi asombro, conocía León. El examen era oral y consistía en un caso práctico que el hombre me redactó de la siguiente manera: "Imagínate que estás en León y te llega un señor leonés que vende bicicletas, para que le des un consejo como abogada que eres, ya que ahora hay unos vendedores chinos en León que venden sus chinas bicicletas mucho más baratas y a él le estan arruinando el negocio". Bueno, esto en francés y con sus propias palabras... Y yo le solucioné la papeleta al vendedor bicicletero leonés, como no podía ser de otra forma, y me gané una nota muy maja.


El examen de Finances fue también terrible, pero el profe también se portó bastante bien. Tenía sobre la mesa varias tarjetas, que se correspondían cada una con un tema del programa y que constaba de dos preguntas, una fácil y otra difícil. Nosotros teníamos que elegir una tarjeta y contestar a las dos preguntas. Me dijo que si no me gustaba la que me tocaba, podía cambiarla. Pero si la segunda me gustaba menos, ya no había vuelta atrás.
Me salió una de un tema complicadísimo, que yo llevaba bastante reguleras. Pero temía que si la cambiaba, me tocara algo aún peor, así que me quedé con esa... El profe, consciente de que el tema era muy chungo, que yo era jurista y no economista, que era mi último examen y que tenía un cacao colosal, se portó muy bien conmigo y cuando veía que me atascaba con algo, enseguida me echaba una mano dándome una pista para que saliera del atolladero.

La verdad es que los dos profes fueron la mar de majos. Y eso es de agradecer porque con la matada de horas de estudio que llevaba a mis espaldas, los fallos no eran por no estudiar, eran de puro agotamiento... y creo que ellos se dieron cuenta de eso.

En cuanto al Viking Line de las narices, no sé la nota, sólo sé que está aprobado.

De hecho no sé la nota de nada! En el IEE no se han dignado ni a enviarnos un correo diciéndonos cuándo nos darán los diplomas, ni los boletines de notas ni si hay algo que solicitar ni nada de nada. Hace un par de días, me ha escrito Gaëlle y me ha dicho que ha intentado varias veces hablar con la secretaria y, tantas veces ha ido, tantas veces la han mandado a tomar... un café... porque al parecer están demasiado ocupados con los alumnos nuevos como para preocuparse de los antiguos.

Por lo visto (y esto lo sabemos de manera totalmente extra oficial y por tanto no confirmada) el día 21 es la entrega de diplomas. Pero yo no estoy (y me importa un pimiento y tres berzas de las gordas) porque yo voy el 25.

Esta vez el regreso será un poco más llevadero porque Ana se viene conmigo y se quedará allí unos días. La visita de Eli para el puente de los Santos está aún por confirmar, espero que finalmente pueda ir y además así podrían volver juntas cuando acabe el puente de los Santos.


Pero retomando el verano...


Al día siguiente de hacer el examen de Finances, me fui a Viena. Llegué al centro alrededor de las 11 de la noche y lo primero que me sorprendió nada más llegar al país fue la buena organización y puntualidad impecable de los buses que salían del aeropuerto hacia el centro. Estaba todo tan organizado, con su espacio adjudicado a cada bus, su banco para sentarse, su horario, su reloj, su todo... que pensé: "esto no puede ser, hay truco" y tuve que preguntarle a un autóctono vienés a ver si realmente estaba en el sitio correcto esperando al bus correcto. Es que cuando uno no está acostumbrado a estas cosas organizadas... de todo desconfía...

El bus me dejaba en la Schwedenplatz, que es una plaza muy chachi donde está la sede de la OPEP y por la que pasa el Donaukanal (el canal del Danubio), en cuyas orillas había cafés flotantes, gente haciendo footing, una especie de playa artificial y esas cosillas que uno haría a las orillas del Danubio.
Jönne ya había llegado por la mañana (y de milagro, porque casi pierde el avión), así que me estaba esperando en la parada del bus. La casa del amigo que nos acogía estaba a pocos metros de la Schwedenplatz, así que fuimos allí a dejar mi maleta y nos fuimos a tomar algo.


Nos hizo un tiempazo increíble toda la semana con toneladas de sol. Sólo llovió un día y nos pilló en casa. Y un calor... De hecho un día tuvieron record, al ser el más caluroso día de septiembre desde (si no recuerdo mal) 1950.

Esa primera noche había una fiesta de cumpleaños... así que tuvimos que ir. Fue un poco extraño estar entre tanta gente que parecía conocerme de toda la vida (Jönne ha ido más de 15 veces) y a quienes yo no conocía más que de oídas y a quienes no asociaba la cara, con el nombre y con las historias que de ellos había oído por boca de Jönne.

La gente de Austria me pareció bastante peculiar, conocí gente más abierta y menos pero en general me llevé una impresión, como digo, peculiar. Me pareció una gente muy poco expresiva y bastante seca y cerrada... no con mala intención... sino por costumbre. Sólo hubo un día que me sentí cómoda con ellos y fue el último día. De hecho, hubo un incidente en un tren que confirmó esta peculiar impresión: En uno de los asientos había sentada una chica, que tenía apoyado un tobillo encima de la rodilla contraria, de manera que tenía todo el ángulo de la pierna "invadiendo" un poco el pasillo. Por el pasillo pasó un hombre un poco rápido y se tropezó con ella. Un simple y llano tropezón, suave y sin más, sin heridos, ni daños colaterales. Bueno, pues en lugar de simplemente disculparse ambos y dejarlo correr, ya que en realidad la culpa era de los dos y de ninguno a la vez, se quedaron los dos mirandose desafiantes, como dos gatos a punto de liarse a zarpazos. Y estuvieron así durante unos segundos, sin decir nada, creando una absurda tensión hasta que el señor decidió irse. Me pareció todo un detalle curioso!

Pero claro, es imposible juzgar con exactitud a la gente de un lugar cuando apenas se ha estado allí una semana y no se ha conocido tampoco a demasiada gente. El chico de la casa, por ejemplo, era una persona encantadora. Y su mami, que fue a visitarle uno de los días que estabamos allí, también encantadora. Su mami siempre le visitaba los domingos y le llevaba un ramo del mercadillo de flores que había cerca, porque a este chico le encantan las plantas. Tenía el piso lleno de macetas con plantitas muy bien cuidadas... Lo cual me recuerda que un día vi la araña más grande del mundo!!!!!! Como teníamos la ventana siempre abierta por el calor y en el piso había tantas plantitas, en una de las veces que fui a coger algo de la maleta, que la tenía cerca de la ventana, vi un spiderman atroz enganchado a la pared! Era más grande que mi mano!!! O mejor dicho... era más grande que la mano de Jönne!!! Me puse a dar brincos cual saltipajo campestre hasta que el chico agarró a la araña de una pataza y la echó por la ventana.
Qué poco me gustan los bichos...


El segundo día estuvimos dando vueltas por la ciudad. De Viena no sé decir ningún edificio o monumento que me llamara la atención (hubo tantos!) porque simplemente salimos a la aventura, sin planos, ni direcciones, ni nombres, tan sólo dando vueltas por ahí. Pero sí puedo decir que me gustó mucho. Tiene unas avenidas amplias con edificios enormes y bien conservados. Lo que más me llamó la atención fue la luz. Hay edificios tan impecablemente pintados que reflejan la luz e iluminan las avenidas de una forma increíble.




Una de las luminosas calles del centro de Viena.





Pasamos por delante de lo que me pareció ser el Parlamento y llegamos a una especie de parque, en cuya plaza central había unos "chiringuitos" con comida típica de distintos países. Había un puesto español con tortillas y paellas! Pero no nos quedamos ahí y nos fuimos a otro restaurante que quedaba un poco más lejos y que era un poco más caro (porque pa chulos nosotros) pero donde daba gusto estar. Ahí comí mi primer Wiener Schnitzel (que viene a ser un filete -de ternera, ultrafino y empanado- al estilo vienés), que es tipiquísimo por allí.. y que está muy rico aunque parezca la mar de simple.

Esa noche estuvimos en el Danube Island Festival. Fuimos más por el ambiente que por los conciertos... se celebra en una Islita y estaba perfectamente organizado, como todo. Había gente de todas las edades por todas partes, pero repartidos en las mil y una movidas que había por allí, así que no resultaba nada agobiante. Vimos a UB40 y a los Leningrad Cowboys. Ninguno de ellos santo de mi devoción, pero... es culturilla general!

A la vuelta, como había que volver en metro, habían aumentado la cantidad y frecuencia de los trenes y cada entrada a ellos estaba supervisada por un guardia de seguridad que iba organizando cuánta gente cabía en cada vagón. Ni empujones, ni follones, ni nada. INCREÍBLE.

Estuvimos otra vez en el Scape, el mismo pub de la noche anterior, y esta noche no fue demasiado buena. Al menos para mi fue un aburrimiento sobrehumano... pero esto es otra canción que ya algunos me habeis oido cantar.

Al día siguiente nos levantamos relativamente pronto y fuimos al Prater. El Prater es un parque de atracciones enorme y aunque bien es verdad que yo no soy una experta en parques de atracciones, la mayoría de las que vi aquí, no las había visto jamás. Eran todas enormes y altísimas y hacían chuminadas por los aires! A la entrada del parque hay una noria gigante, que es una de las más antiguas de Europa. Se empezó a constuir en 1896 y tuvieron que retocarla un poco después de la II Guerra Mundial, porque las cabinas quedaron un poco pochas después de los bombardeos, pero aún así, fue la única noria europea que aguantó porque las de Londres y París quedaron hechas papilla mundial II.



La noria gigante del Prater. Que aunque en la foto no parezca tan gigante, os digo yo que lo era.


En el Prater hay una especie de terraza gigantesca cubierta por toldos y un montón de árboles, que es el Schweizerhaus. En este sitio tienen en fila a 5 camareros frente a 5 caños de cerveza, rellenando jarras constantemente. Aquí comimos a medias una movida gigante de cordero que estaba muy rica. Es un lugar altamente recomendable si pasais por ahí... lo malo es que en días como el que fuimos nosotros, de buen tiempo y sol, te puedes morir esperando a que te sirvan... aunque hacen lo que pueden, eh?

Esa noche no salimos... y fue justo la noche que llovió. Nos quedamos en casa con el chico de la casa (herenafter: Gregor) y otro amigo suyo viendo la peli más extraña que he visto jamás. Encima como la vimos en inglés, yo de vez en cuando desenchufaba el cerebro y cuando lo volvía a enchufar ya me había perdido. Mucha gente me ha recomendado esta peli, así que tendré que volver a verla en castellano prestando más atención. Se llama The Hitchhiker's Guide to the Galaxy. Yo es que tengo poco aguante para la ciencia ficción...

Luego el amigo se marchó y Gregor se fue a dormir, porque trabajaba al día siguiente. Nosotros aún nos quedamos viendo El Padrino...


Al día siguiente nos fuimos a Salzburgo. La idea en principio era pasar un día en Bratislava (que tan sólo está a 60 km y se puede ir en barco -que dura unas tres horas- o por carretera, que no llega ni a una hora) y pasar otro día en alguna otra ciudad que quedara cerca. Finalmente nos decidimos por Salzburgo, que fue una recomendación extraordinaria de Gregor. Salzburgo nos gustó tanto, TANTO, TANTO, que decidimos quedarnos los dos días allí y pasar de Bratislava.


Llegamos allí en plan mochilero y lo primero que hicimos fue ir a la Oficina de Información a buscar un folleto de hoteles. Tras dar unas vueltecillas, finalmente nos hospedamos en el Mozart. Un hotel de pegada en el centro a 100 euros la noche (y además nos dejaban un bombón de esos típicos de Salzburgo en la almohada por las mañanas, que a mi me daba energía y felicidad).


En la Oficina sacamos la Salzburg card. No recuerdo ahora mismo cuanto nos costó, no fue mucho, y por eso precio podiamos entrar a un montón de sitios (los museos, la fortaleza de Hohensalzburg, el teleférico...) totalmente gratis durante 24 horas (aunque también las había de 2 y 3 días). Este sistema ya lo habréis visto en bastantes otras ciudades, pero en Salzburgo me pareció especialmente barato para todo lo que incluía y bastante factible de hacer, no como en otros sitios, que ofrecen mas de lo que efectivamente uno puede hacer y que al final resultan una pérdida de dinero.

Nada más llegar a la ciudad pasé por un puente familiar sobre el río Salzach, aunque no sabía por qué me resultaba tan familiar... También vi cúpulas familiares y el palacio de Mirabel con sus jardines, que también me resultaban especialmente familiares. A eso de las 8 de la tarde, volvimos al hotel para coger una chaqueta, porque se ponía fresquillo, y encendimos un momento la tele. Entonces descubrí por qué me era todo tan familiar. Todos los días a las 8 de la tarde ponían en el canal del hotel la película Sonrisas y Lágrimas... que se rodó en Salzburgo! Película que me vi hasta la saciedad cuando era pequeñita (MENSAJE PARA ELI: Más esdrugens gerderbailer???).


Una de las cosas que más me gustó de Salzburgo fue el paseo en barco por el río. No era especialmente maravilloso, ya que simplemente ibamos en línea recta, más rápido, menos rápido, contemplando las casitas de los lados. Pero es que hacía un día tan estupendo, una temperatura perfecta, todo era tan idílico que uno no podía parar de sonreir. Al terminar el paseo, el capitán puso un vals y nos dijo que era el momento de bailar el típico baile vienés... y comezó a dar vueltas y vueltas sobre el eje del barco. Fue cuanto menos curioso y muy, muy, muy agradable.



Como creo que las fotos hablan por sí solas, me ahorraré las palabras, que me estoy quedando sin huellas dactilares.

El río Salzach a su paso por Salzburgo.




Casitas en la ribera del Salzach, en pleno centro. Flores y flores y flores por todas partes!



Sí, el Salzach. One more time again.


Esta es una foto así, sui generis, que me dio por hacer de los jardines de Mirabel, que están en el Palacio del mismo nombre. A la izquierda de la foto había una escalerita flanqueada por dos unicornios que es donde los niños de Sonrisas y Lágrimas saltimbanqueaban canturreando el Do Re Mi.




Aunque esta imagen parezca tomada a las afueras afuerísimas de la ciudad, está prácticamente en el centro, la hice mientras subiamos a la Fortaleza. Increíble, eh?



Foto tomada en la terraza del Stein Hotel, con la Fortaleza a mis espaldas. Parece pequeñita eh?




Este es un lateral de la fortaleza, ya un poco más de cerca. Y con un pequeño Jönne asomandose por ahí.




Y un poquito más cerca... En el interior había un museo de guerra y varias dependencias de la Corte, que seguimos con un tour guiado con uno de esos aparatejos que parecen un teléfono y te van contando cosas (que por cierto, había en spanish pero no en swedish).



Desde lo alto de la Fortaleza.


Desde lo alto de la Fortaleza II. Ya sé que esta foto es casi idéntica a la anterior, pero es que no me decidía por cuál poner.







Otra más desde la Fortaleza. Justo en el centro de la foto vereis una construcción "pequeñita" con unas arcadas. Bajo esos soportales había unos músicos interpretando piezas clásicas. Aunque no llevaban amplis, había una acústica tan estupenda que agudizando un poquito el oído podía escucharse desde lo alto.




Este es el hotel Sacher de Salzburgo. En el de Viena probé la que considero ha sido la tarta de chocolate más rica de la historia de las tartas de chocolate, la Sachertorte.


Que es una cosa como ésta...



Después de la Odisea austriaca, me volví a Bruselas.

Y de Bruselas, al día siguiente, a León.

Por fin en casa, por fin todo aprobado, por fin nada que estudiar y nada que hacer!! Y encima me esperaba un viaje sorpresa con mis papis y mi hermana a Alicante!!!


Ese viaje si que me vino bien! Desconecté totalmente, ni siquiera llevaba el móvil conmigo. Los dos o tres primeros días nos hizo muy bueno y pasabamos toda la mañana en la playa... y las tardes/noches por ahí de terraceo y dando paseos.

Desde el castillo de Santa Bárbara. Un día de buen tiempo...

Y el paseo de las palmeras... aún con buen tiempo.

Pero al tercer día nos llegó el monzón. Uno de esos días decidimos ir hasta Puente Tocinos, en Murcia. No sé si os habéis fijado en esto o son cosas mías (y si hay algún lector murciano, a mi que me lo explique), pero yo yo diría que Murcia es el lugar que más nombres de población raros tiene por kilómetro cuadrado.

En Puente Tocinos, hay un montón de artesanos belenistas, entre ellos, la fábrica donde hacen las del Belén que tenemos en casa. Y como a mi papá le van mucho las belenadas, pues pasamos por allí para comprar un par de figuritas más.

Ese día llevé yo el coche. Nunca había visto llover de una manera tan desaforada. Parecíamos lanchas en lugar de coches. Ibamos a ir a Murcia capital a pasar la tarde pero nos dimos la vuelta temiendo que aquello se pusiera peor y al final no pudieramos regresar a Alicante.


Al día siguiente de nuevo retomamos el plan de ir a Murcia. Fuimos. Y nos cayó otra tempestad de esas monzónicas. Pero yo descubrí lo maravillosos que son los chubasqueros de plástico del Port Aventura!!! Lo teníamos en el coche desde el año de la pera y lo estrené por fin. Ese chubasquero me lo voy a llevar a Bruselas... Aunque uno se arriesga a parecer un pollo gigante, es como estar inmunizado contra la lluvia. Te lo pones y literalmente "todo te resbala y ya no te tienes que preocupar de que si te mojas con las gotas del paraguas, que si llega aire y se te da la vuelta, que si sólo tienes libre una mano...

Y de las lluvias el monzón me vine a León, donde el invierno parecía empezar a instalarse (aunque desde hace un par de días ha vuelto el Otoño con una temperatura asombrosamente suave, afortunadamente para mi, que sólo me traje ropa de verano porque pensé que me quedaría menos días).

Por una parte me apetece volver a Bélgica (esa parte es sobre todo porque Ana se viene conmigo) y por otra parte me da un poco de pereza. Hay una imagen que me da vueltas en la cabeza desde hace unos días y es Brujas en Otoño. Tengo la imagen de aquella placita en Otoño, totalmente cubierta de hojas caídas, con la luz cada vez menos intensa de finales de Septiembre... tomando una cerveza con mi papi antes de volver a Bruselas. Y con esa imagen (mental) me voy a ir despidiendo por este mes.
Hasta Noviembre y suerte a todos los que habeis empezado (o estáis a punto) en Bélgica :)

domingo 24 de agosto de 2008

Acabando la tesis, agotando las fuerzas...

MmmmmwwwwwAAAAARRRRRGGGGHHHHHH!!


Tenía que comenzar esta entrada de hoy con esa maravillosa foto, que es mi tesis acabada en tres copias que entregué el jueves 21 de Agosto del corriente... La de comeduras de tarro que me ha dado la muy hija de chatanáaaas!

Como ya comenté por aquí en su momento, la coherencia sublime de los organizadores del master, les llevó a cometer otro de sus grandes atropellos al sentido común: en Noviembre (nótese, 1 mes después de comenzar el master) debíamos elegir el título de la tesis que entregaríamos en Junio. No entra en cabeza humana (salvo que la cabeza sea belga) requerir a un estudiante que acaba de comenzar el master, un título sobre algo que aún no ha estudiado y por tanto desconoce. Para colmo del atropello, se nos pedía que eligieramos un director de tesis, cuando aún no conocíamos a ninguno de los profesores...
Fue por ello que algunas cabezas pensantes (por supuesto, no-belgas) hablaron con la dirección del master para prolongar un poco ese plazo para que, una vez avanzadas al menos las primeras clases, tuvieramos una idea más clara de lo que nos parecía más interesante para poder desarrollarlo como tesis. Se nos concedió: tendríamos que decidirlo para finales de Enero, justo después de los primeros exámenes. No era mucho margen, pero ya era algo, al menos conoceríamos a los profesores del primer trimestre.

Con todos los exámenes de Enero encima, cualquiera tenía tiempo para ponerse con eso y cuando por fin los terminé (a una semana escasa de que finalizara el plazo), yo seguía sin título... así que fui a hablar con uno de mis profesores, quien me propusó el trabajo sobre el Viking Line y su impacto en la libre circulación de bienes.
Busqué por encima y vi que había bastante información sobre el caso en sí, así que me quedé tranquila con ese título (si el buen hombre me lo había recomendado, seguro que era por algo) y seguí con mi labor examinil para la segunda sesión.

El caso es que cuando por fin en Julio, acabada la segunda tanda de exámenes y a la vuelta de mis escasas vacaciones, me quise poner con el trabajo, descubrí que tal impacto no existía y que yo tenía un título carente de sentido.
Le escribí un mail al profesor contándole mi problema y pidiéndole algún tipo de referencia acerca del tema para tener por donde empezar. A los dos días recibí un mensaje suyo justificando su retraso diciéndome que había estado buscando, durante ese par de días, alguna información sobre el tema que desgraciadamente no había encontrado.
¿Y sabéis por qué no la había encontrado? pues porque tal impacto no existe, como bien acabo de explicar.
Fui a hablar con él y me dijo que intentara buscar "la convergencia entre los principios de la sentencia y los de la libre circulación de mercancías" (léase ésto en tono erudito y conciliador).
Así que me pasé todo el mes buscando a contrarreloj una "convergencia" entre dos cosas que no tenían nada que ver y tratando de encontrar una información que no existía para rellenar 40 páginas antes del 22 de Agosto (y, recordemos, en inglés).

No estoy muy segura de que esta tesis esté a la altura de llamarse "tesis". No sé lo que me exigía el profesor, no sé si le gustará lo que he hecho... lo único que sé es que está hecha y que me ha costado sangre, sudor y lágrimas y lo que es peor, TIEMPO, MUCHO, MUCHO TIEMPO...
...Y últimamente si hay algo que no tengo es precisamente tiempo, ya que además de la maravillosa tesis, tengo otros dos exámenes que hacer, a los cuales no me dio tiempo a presentarme en Enero.

Finances communautaires me está volviendo del revés. Si ya me cuesta entender la terminología económica en español, en inglés ya ni os cuento. Es como estar estudiando en coreano... tanto símbolo y tanta curva... Lo que llevo peor es esta manía que tienen los economistas de hacer suposiciones para llegar a sus conclusiones raras que luego no pueden llevarse a cabo porque el mundo no funciona así. Un ejemplo sencillo de teoría económica: "Supongamos que en un país donde sólo existen dos bienes y sólo viven 4 personas y todo fluye en perfecta compentencia entre las dos únicas empresas existentes...". Quién me mandaría a mi coger una de economía.

La otra, Cour de Justice, también la estoy llevando como puedo porque es básicamente jurisprudencial, y ya me salen por las orejas las sentencias de la Cour. Para colmo, el único libro con algo de teoría sobre la materia está escrito por uno de los profesores del Instituto, que tiene esa rara habilidad de covertir en tedioso todo lo que analiza, cual Rey Midas de la UE.

Ayer me dio un ataque de pesimismo provocado por el agotamiento. Ya son muchas horas encerrada aquí, mucho cansancio acumulado, muchos exámenes... (¡ya van dos veces este mes que sueño que estoy en la cárcel!).
Aquellos que seais o hayais sido estudiantes lo sabeis bien, los últimos exámenes siempre son los más duros porque es cuando más cansado se está y ese "último esfuerzo" que todo el mundo invoca para dar ánimos, cuesta más de lo que parece. Pero sobreviviré, como siempre he sobrevivido a estas cosas.

Cambiando de tema, que me aburro hasta yo...

Después de la soberana paliza que os di en la entrada anterior con lo del Tapis de Fleurs... casi me lo pierdo. Estaba tan metida en la tesis y los exámenes que se me pasó por completo que era ese fin de semana. Afortunadamente, el sábado por la noche me dio uno de esos antojos examiniles que tengo yo... se me antojaron unas galletas artesanales de chocolate que venden en una tiendita que hay en una callejuela de la Grand Place y decidí que al día siguiente me daría un paseo hasta allí y me compraría algunas. Al rato se me encendió la bombilla de 4 vatios que tengo en la cabeza y recordé que un fin de semana de estos era la fiesta del Tapis y supuse que ya me la había perdido. ¡Pero no! ¡Era justo ese! Así que conseguí verla, aunque como os digo, casi de casualidad.

Es algo curioso de ver... pero lo cierto es que es mucho más bonito visto desde lejos o en fotos. O desde la webcam de la Grand place, que parecía una lasagna gigante.
Desde cerca no es tan apasionante... especialmente porque lo único que se ve al acercarse (o al menos a la hora que fui yo, que encima era domingo) es una cantidad ingente de seres humanos por todas partes, algo que ODIO desde lo más profundo de mi ser, especialmente cuando se amontonan por las callejuelas moviendose despacísimo, como una plaga de ratas por una alcantarilla estrecha. No tengo paciencia para las aglomeraciones, me da el azogue y me entran ganas de correr. Así que básicamente eso fue lo que hice, tras comprar mis galletas y echar una ojeada al tapis (y eso una vez que conseguí pillar hueco en la barandilla, porque la gente se queda allí parada para siempre, como esperando que las flores se levanten y se pongan a cantar la Brabançone).




Esto es lo que se ve (no quisiera quitaros el encanto pero desde cerca no es más que un montón de pétalos medio podridos por la lluvia y el sol).

Y esto es lo que la manada de seres humanos de inagotable fe cree que ocurrirá si se quedan allí esperando media hora más.



El día 30 tengo el examen de Cour de Justice y el 4 de Septiembre el de Finances... y justo al día siguiente a eso de las 20:30 estaré camino de Viena. Esta vez (tras 4 meses exactos desde la última) Jönne y yo nos encontraremos en Austria. Tiene unos amigos allí a los que va a ver bastante a menudo y me han invitado a ir a mi también, así que allí nos veremos... con las ganas que tenía de conocer Viena!!! Además Jönne puede hacer de guía porque esta debe ser la 16ª vez que va.
Estuve echando cálculos sobre si me salía más barato ir directamente desde Viena a Madrid o volver a Bruselas y coger otro vuelo a Valladolor. Y aunque parezca mentira, era mucho más barata la segunda opción. Así que me volveré a Bruselas el 11 y el día 13 volveré a casa, justo el día de mi cumple.
Y para entonces habrá pasado un año desde que me vine aquí... es curioso que el 13 de Septiembre de 2007 estaba deseando que llegase el día siguiente para venirme a Bruselas y el 13 de Septiembre de 2008 esté deseando que llegue la tarde para volver a casa... y esta vez no tengo billete de vuelta, me pienso quedar allí todo lo que pueda... o todo lo que me dejen, vaya...

Por último, pero no por ello menos importante, quería mandarle un MENSAJE A JEHÚ, porque me hace mogollón de ilusión saber que me sigues por aquí, siempre eres de los primeros en dejarme un comment cuando escribo un post nuevo y quería darte las gracias... Así que... GRACIAS!!

martes 22 de julio de 2008

Torrijeando bajo la lluvia...

Cada vez dejo pasar más tiempo sin escribir en el blog... se me acumulan las cosas que contar!

Han pasado un montón de cosas desde la última vez que escribí, los exámenes de junio, las mini vacaciones en León, la nueva odisea para matricularme en la sesión de Septiembre...
Los exámenes de Junio fueron muy, muy bien (y yo estudié muy muy mucho). Tuve 5 exámenes (3 de ellos orales... con lo que me gustan a mi -nótese la ironía-) y dos señores trabajos.
Los señores trabajos los bordé y de hecho uno de ellos estaba tan bien que me subió la nota media de una asignatura en la que tenía un 7 (se necesita un 10 para aprobar), así que esa asignatura la tengo aprobada... y menos mal porque sólo de pensar en repetirla en septiembre quería tirarme por la ventana, menudo tostón.

Los exámenes los aprobé todos. En especial estoy orgullosa del examen de mercado interior y libertad de establecimiento... iba un poco preocupada porque la profesora que me examinaba era la misma del primer examen que tuve en el master, el cual no salió nada bien (mi primer examen... oral... y en francés... fue un desastre). Pero en este no quería que me volviera a pasar lo mismo y me dejé la piel estudiándolo. Al final he notado la experiencia que he ido adquiriendo, tanto en derecho europeo como en el idioma y este examen ha sido en el que he obtenido la nota más alta. Incluso me felicitó la profesora!
Esa ha sido otra noticia estupenda porque de las 4 asignaturas que forman Mercado Interior, tenía muy buena nota en 3, pero muy mala nota en ese examen (el primero que hice) y al final me han hecho media global entre las 4 asignaturas y me han aprobado. Así que esa tampoco la tengo que repetir en septiembre.
En septiembre, por tanto, sólo tengo que presentarme a las dos asignaturas a las que no me presenté en Enero: mi querida Finances communautaires y mi otra querida Cour de Justice. El resto están todas aprobadas y con bastante buena nota! Si es que soy un crack... Venid y adoradme.

En cuanto a mi tesis de las narices sobre el Viking Line me queda un mes exacto para entregarla, el 22 de Agosto, y la tengo barada en orillas desconocidas. Llevo unos días dándole vueltas y leyendo cosas pero he llegado a un punto de atasque del cual no sé salir. Le he escrito un mail a mi director de tesis pero mucho me temo que esté de vacaciones porque aún no ha contestado. El tiempo se me echa encima! Pero he salido de otras peores este año, que no cunda el pánico.

Las vacaciones en León, a pesar de bien merecidas, se me hicieron muy cortas. Fue genial poder vivir los últimos partidos de la Eurocopa en casa! De hecho el penúltimo fui a verlo con Eli y Ana a una cafetería de la calle Ancha. Lo pasé genial! Lo tenían muy bien montado, lleno de pantallas por todas partes, con música y un tropel de gente.
Lo único que se me hizo extraño fue no poder estar más tiempo con Ana, ya que a la semana de llegar yo, ella se fue a hacer el Camino (que más bien fue un atajo) de Santiago y ya no la vi más el pelo porque volvió a León cuando yo ya me había venido a Bruselas. La verdad es que la admiro un montón, menuda experiencia.
En cuanto a Elisa, como siempre me encantó verla de nuevo y salir con ella de cafés. Desde aquí la felicito por su recién estrenada plaza como profesora en Oviedo (Olé tú!).
Cuando llegué a Bruselas, tuve que arreglármelas para pagar la tasa de matriculación para los exámenes de Septiembre (mira que son ratas, 32 euros para que puedas examinarte en septiembre, como si no hubiera pagado ya bastante!). En el Instituto habían dado tres días de plazo par ir a recoger el papelito que hay que llevar al banco para pagar. TRES! Y justo una semana después de los exámenes, teniendo en cuenta que somos casi todos de fuera y sólo queremos terminar los exámenes para pasar unos días en nuestras casas. Así que, claro, esos tres días yo estaba en León. Ni que decir tiene que la secretaria del Instituto pasó de mis narices cuando le pregunté si lo podría hacer otra persona por mi o si había otro plazo... así que fue Delia quien me recogió el papelito y el boletín de notas.
Es curioso porque hubo mucha gente que, como no tenía que hacer exámenes en septiembre, se fueron y no se preocuparon más del tema. Pero al poco tiempo se envió un mail a todos los estudiantes diciéndo que aquellos que no tenían exámenes y sólo tenían que entregar la tesis, también tenían que pagar la tasa. Por tanto hubo mucha gente que no se enteró de nada y aún hoy he recibido un mail conjunto de alguien de clase diciéndo que no se enteró de nada de esto y que no sabe qué hacer ahora. Menuda organización...

Total... que con el papelito en cuestión se podía ir directamente al cajero y pagar la tasa desde allí, poniéndo el número de cuenta y esas cosas... Hice la transferencia, recogí el recibo, guardé todo y... me olvidé de retirar la tarjeta cuando acabé! Aquí los cajeros no devuelven la tarjeta automáticamente, sino que hay que darle a un botonín para que te la devuelva... Y yo estaba tan contenta de haberlo pagado por fin y de saber que en vez de cuatro asignaturas sólo tenía que examinarme de dos, que me piré y dejé allí la tarjeta!
Cuando me di cuenta ya casi había llegado a casa, afortunadamente soy una maniática y siempre ando comprobando que lo llevo todo conmigo (ya que además de maniática, soy una despistada colosal). Volví a todo correr al banco y en información, la chica me dijo que lo más probable era que la hubiera tragado la máquina. Pero allí no estaba. Empezó a mirar entre las tarjetas que la gente ha olvidado por si alguien había devuelto la mía, pero tampoco hubo suerte. Yo ya me empecé a poner nerviosa porque no sabía si tras haber hecho mi operación, la persona que utilizase ese cajero después de mi podría haber sacado dinero de mi cuenta sin tener que poner de nuevo el número secreto. La chica de información me dijo que en el banco no podrían saberlo hasta por la tarde pues aún no se había actualizado la base de datos con las operaciones efectuadas por la mañana.
Me dio una tarjeta nueva y me dijo que con ella podría mirarlo desde el cajero. Afortunadamente no había ninguna otra operación después de la mía y todo estaba en orden.
Espero que mi tarjeta se haya quemado en las manos de la persona que se la llevó. Afortunadamente no fue nada más que un susto, pero no alcanzo a comprender por qué no la dejó en el banco en lugar de llevarsela, si después de todo no podía hacer ninguna operación con ella. Pero bueno, así son los belgas, ya sabéis.


"Asín te se queme la tarjeta en las manos, endesgraciao" - Gatito dixit.

Desde que he venido he intentado hacer un poco más de vida social... he quedado varias veces con Gaëlle y con Laura para salir por ahí. El jueves pasado estuve con Gaëlle en la Place de Luxembourg. A pesar del tostón de lluvia, que no para, lo pasamos bastante bien, estuvimos en la terraza un ratito, bajo un toldo y luego cenando conocimos a dos belgas que nos invitaron a tomar algo en Ralph's... pero enseguida me cansé de escucharles hablar en francés y huí a la barra a hablar en inglés con dos finlandeses muy salaos que estaban en Bruselas de fin de semana.
Me dio pena perderme el Ommegang a principios de Julio, pero por aquellas estaba en León (y eso no lo cambio por nada). De todas formas, me he enterado de que este año toca la fiesta del Tapis de Fleurs. Es cada dos años y no sé por qué tenía la certeza de que este año no tocaba. Así que a mediados de agosto iré a ver las florecillas de la Grand Place.


A qué dan ganas de ponerse a dar volteretas!?

Del Ommegang no tengo foto decente pero para los que no sepáis lo que es, os invito a entrar en este link de youtube.
Y ayer, día de la fiesta nacional belga (si es que eso aún tiene algún significado para alguien en este país) tocó ir al cine con Laura. La cartelera en verano es un auténtico tostón estés donde estés... no hay más que comedias tontas para niños (tontos, por ende), así que acabamos viendo Sexo en Nueva York. Me alegró saber que era en versión original en inglés (aunque atención, con subtitulos en francés Y en flamenco, menos mal que las pantallas de cine son grandotas).
Ni que decir tiene que aquí cosas tan sencillas como sacar la entrada para el cine, puede convertirse en una auténtica aventura. A la entrada de la sala hay un par de maquinitas con las que se puede sacar la entrada con tarjeta de crédito pero nosotras queríamos pagar en efectivo, así que la señorita cortadora de tickets (tiene un nombre específico esta profesion??) nos dijo que teníamos que ir unos metros más allá, a las Galerías del Toison d'Or si queríamos pagar la entrada en efectivo, porque ahí sólo era posible pagar con tarjeta (¡¿?!). En la galería, a la entrada, había un mostrador y otro acceso al cine con otro profesional cortador de entradas.
Afortunadamente no había mucha cola porque sólo faltaban 15 minutos para que empezase la peli. Intentamos entrar por ese acceso al lado del mostrador pero el profesional cortador nos dijo que no podía ser, que teníamos que entrar por el otro sitio (donde estaba su colega cortadora), pues al parecer en esa parte sólo tenían un determinado número de salas, y la nuestra no estaba allí.
La verdad es que era el cine más raro que he visto. Era como entrar en el laberinto del minotauro. Nuestra sala estaba subiendo doce millones de escaleras por unos pasillos estrechos donde hacía calor (y que luego tuve que volver a bajar para encontrar el servicio porque soy una meona sin solución), parecía que al final del camino aparecería un dragón al cual tendrías que matar si querías conseguir butaca.
La peli no estuvo mal... tampoco bien... pero como no teníamos nada mejor que hacer (ni que ver) para pasar el rato nos sirvió y fue una tarde muy agradable, que rematamos en un banco de place Flagey comiendo un Häagen Dazs.

Hoy he avanzado bastante en las dos asignaturas, de hecho voy más avanzada de lo que tenía planeado en el calendario, así que me he dado un descanso para hacer... UNAS TORRIJAS! Últimamente me ha dado por intentar cosas en la cocina y la verdad es que no estoy teniendo demasiado éxito... a ver qué tal las torrijas, aún no las he probado, pero al menos tienen buena pinta, aquí os dejo una foto. Es una pena que no os pueda poner una foto del agradable olor a canela que hay ahora por la casa.
Nota: La otra torrija que hay dentro de mi cabeza, la que me acompaña siempre, NO está en la foto, que sé que me lo vais a preguntar.

Bodegón: "Torrijas, taza y abanico sobre fondo beige".


domingo 1 de junio de 2008

Actualizando lo inactualizable...

Ufff....

Cuánto tiempo hacía ya que no me dejaba caer por aquí... y la de cosas que han pasado! Visita de Jönne, visita de mis papis en Bruselas, visita mía fugaz a León en la que hice un millón de cosas (entre ellas hacerme un agujero en el pie... no comments), trabajos, más papeles enviados a la Comisión que probablemente no sirvan de nada, un examen ya hecho, otra vez el calentador estropeado y el agua fría... y el aspirador que no funciona... y por supuesto, para no variar, más problemas de organización con el Instituto (de hecho aún no sé la hora de mi último examen, el día 20 de Junio).

Lo malo es que sigo sin tiempo para poder contarlo todo y hay tantas cosas que hasta me da pereza ponerme a escribirlas. Con lo liada que estoy estudiando y haciendo trabajitos, cuando tengo un poco de tiempo libre lo único que me apetece es tirarme en la cama a ver mis chicas de oro.

Hoy por fin he enviado por e-mail uno de los trabajos que tenía que entregar, sobre Scandinavian Airlines (me surgen cosas escandinavas como surgen las setas en Noviembre). El otro trabajo, sobre el Defensor del Pueblo Europeo, espero acabarlo mañana y enviarlo también y así librarme de esos dos lastres que me han mantenido enganchada un montón de tiempo.

Parece que esta vez me lo estoy tomando con un poco más de filosofía y no estoy tan atacada como en el primer cuatrimestre. No es que sea más fácil, sino que yo me lo estoy intentando tomar con un poco más de tranquilidad (o lo mismo son las vitaminas que me hacen ver luz al final del túnel).

Aún así, no veo el momento de que sea por fin 20 de Junio.

Es curioso, mi último examen de la carrera también fue un día 20 de Junio. Y a los pocos días me marchaba a Noruega a pasar casi un mes entero. Esta vez no sé qué acontecerá a partir del deseado 20 de Junio. Tengo mil planes pero no soy capaz de ponerlos en orden. Tengo planeado, por supuesto, ir a León, mi hermana tiene planeado venir a Bruselas a pasar una temporada, también tengo planeado ir de vacaciones con Jönne y por supuesto tengo que preparar los examenes de agosto/septiembre y mi querida tesis del Viking Line la cual por el momento lo único que tiene es título... Más lo que vaya surgiendo, que seguro que algo surgirá.

Pero, ¿cómo poner todo eso en el orden adecuado? Después de todo el verano tampoco da para más, sobre todo cuando hay una tesis y unos exámenes de por medio...

...pero mirando al cielo, los pájaros me han hecho una señal.

lunes 14 de abril de 2008

Cumpliendo meses...

Hoy, día 14 de Abril de 2008, hace exactamente 7 meses que me vine a Bruselas (yaaaa?!?!).
Y como el siete es un número mágico, hay que celebrarlo!
Feliz cumplemeses para mi :)

Y que cumpla muchos más!

viernes 11 de abril de 2008

Recordando las vacaciones...

Ya hacía tiempo que no me dejaba yo caer por aquí… Esta vez no ha sido por falta de tiempo debido al excesivo estrés, como habitualmente ocurre… esta vez en cambio ha sido “excesivo ocio”, que ya me estaba haciendo falta. Las vacaciones han ido genial y he vuelto con un montón de cosas que contaros. Tantas que no sé ni por dónde empezar ni cómo, después de tanto tiempo! Pero me temo que este post va a ser LARGUÍSIMO, ya os aviso con antelación!!
Lo malo, como siempre, es que cuanto más tiempo dejo pasar, mayor es la cantidad de cosas que se me olvida mencionar… y como ya he dicho en otras ocasiones el objetivo de este blog es precisamente recordar todas esas cosas que con el tiempo se olvidan y poder volver a leerlas y recordarlas en algún futuro. Necesito una “memoria artificial” porque la que me venía de serie cada vez está peor, si es que alguna vez estuvo bien.
Bueno… pues allá voy!

PARTE I: EN LEÓN!!


"Semana Santa 2008. Declarada de Interés Turístico Internacional".


El día 18 de Marzo cogí el avión hacia esa ciudad decrépita y hedionda, cuyo nombre, que ya no mencionaré más en este blog, empieza por V, y que por infortunios del destino ha tenido la suerte de tener vuelos directos a Bruselas. Allí estarían mis papis y mi hermana esperándome para llevarme en coche a León.
El caso es que en Charleroi, mientras esperaba mi vuelo, conocí a una chica de León que está de Erasmus en Alemania, era una chica muy agradable y el tiempo de espera, que normalmente es tedioso, se me pasó más rápido charlando con ella. Cuando llegamos, me pidió mi número de teléfono y ella me hizo una llamada perdida para que tuviera el suyo… pero nunca llegué a ver esa llamada perdida porque mi móvil estaba apagado y cuando lo encendí no quedó registrada ni me llegó mensaje de aviso… Me pregunto si volveré a saber de ella alguna vez!
En León todo fue genial y hasta tuvimos nieve! (Después de perseguirla por Oslo, Bruselas y Madrid, por fin la encuentro en León!).
Después de las vacaciones de Navidad desastrosas que pasé (nada más que estudiar y estudiar!), las vacaciones de Semana Santa fueron para mí una lluvia de flores, ya que decidí que no iba a abrir un libro ni tocar un folio en toda mi estancia allí.
La lluvia de flores fue, lo primero y ante todo, por la felicidad de reencontrarme con la familia y los amigos a quienes tanto echo de menos en esta lluviosa tierra y segundo, porque adoro la Semana Santa de León.
Imagino que es una de esas cosas que uno tiene que vivir desde pequeño para poder comprenderlas, disfrutarlas y amarlas… No es fácil explicar a un “ajeno” por qué uno es capaz de esperar con la mayor ilusión durante horas, de pie y muerto de frío, a que pase un tropel de gente con túnicas y capuchones, tocando melodías tristes… ni por qué uno puede llegar a emocionarse viendo un paso de Semana Santa a hombros de encapuchados mientras se escucha de fondo una saeta. Y probablemente sea difícil explicar la ilusión que me hace el abrazo que me da mi padre cuando voy a buscarle cuando la procesión se recoge, año tras año, desde que de pequeñita hacía lo mismo de la mano de mi madre. No hay mucha gente que comprenda por qué una persona ajena a la religión puede vivir tan intensamente algo tan ligado a ella sin pensar que es una contradicción. No se puede explicar el olor del incienso por las estrechas callejuelas del casco antiguo de León, ni el color de las flores colocadas con mimo en cada paso, o esa nívea capa colgada en una percha en la puerta del salón que pronto recorrerá un año más los baldosines de la calle Berrueta bajo la dorada luz de las farolas, ni ver a cada madre o esposa cosiendo las insignias y los puños a las túicas de sus hijos y maridos, que por unos días se convierten en los auténticos niños de la casa, sin importar la edad que tengan, y a quienes se perdona cada capricho.
Hay toda una simbología en la Semana Santa… hay que ir más allá de lo que a simple vista aprecian los ojos para poder comprender que hay una historia en todas y cada una de esas personas que van en procesión o que la admiran desde la acera y los balcones envueltos en sus bufandas. En todos ellos hay un sentimiento, un recuerdo, una promesa, una tradición, que cada uno comprende de una manera.
Pero no es mi intención explicároslo ni hacéroslo comprender. Mi historia se queda conmigo y sólo yo la entiendo… porque es la mía.



El Cristo de la Agonía, llegando a Santa Nonia el Viernes Santo. Procesión de los Pasos.


Me recorrí las calles con Ana, Eli y mi hermana en busca de todos esos sentimientos, de esos olores y sabores de Semana Santa… porque, tampoco nos vamos a engañar… la limonada también ES Semana Santa y SABE a Semana Santa! (aunque al día siguiente de dolor de cabeza de Semana Santa, verdad Eli?).



Las tres mosqueteras de procesión el Miércoles Santo.


Procesiones aparte, tuve tiempo para todo, o casi todo, pude ver a mi amiga Flor, que hacía siglo y medio que no la veía (ni siquiera sabía que estaba viviendo en Bruselas ahora!) y a mi amiga María. Tuve tiempo de estar con mis abuelos y de visitar a mi tía y así llevarme sus sonrisas conmigo a Bruselas, que me darán calor hasta que llegue de nuevo el verano y pueda volver a verlos.
Y también de tomar una o dos o tres cervezas (belgas, claro) con Jorge y Ana en la cervecería La Abadía, hablando hasta las tantas de la noche, sin apenas notar que habían pasado ya bastantes meses desde nuestra última charla.
Si me paro a pensar… he bebido más cervezas belgas en León en Semana Santa que las que he bebido en Bélgica desde que vine en Septiembre. Ni que decir tiene que no es la cerveza lo que se busca, sino la compañía. Y la compañía de mis padres en la Céltica alguna noche que otra, es otra de las cosas que más me ha llenado en estas vacaciones de Semana Santa.
…Y hasta salí un día con Ana y sus padres, que me invitaron a comer (ufff esa tarta de tres chocolates…..!!!!) y a los que también me hizo muchísima ilusión poder ver y escuchar las historietas de Villalón que siempre me hacen reír! (MENSAJE PARA ANNIE Y SUS PAPIS: Sigue la propuesta de escribir el libro, eh?).

Entremedias, fuimos también a Madrid, a llevar a mi hermana, ya que para ella las vacaciones terminaban bastante antes que las mías. Siempre es agradable volver a Madrid… Después de todo, viví allí tres años! Aunque no pude quedar con Sara, porque acababa de llegar de Noruega y para mí era un follón ir hasta Alcalá de Henares a verla y para ella un sufrimiento ir hasta el centro porque además estaba acatarrada. Para otra vez será.
En Madrid esta vez hicimos algo que nunca habíamos hecho y que después de todo fue una idea genial… nos subimos en uno de esos buses de turistas (hacía muy buen día) y así pudimos hacer tiempo viendo la ciudad de una manera distinta a las otras veces.
Cevercita en el Zahara, comida en el museo del Jamón y noche en Getafe… y de vuelta a León!


Mirálá, miralá, miralá...



No dejarán de sorprenderme estas cuatro torres (y sus grúas!!). Qué inmensas son! No pude evitar hacerles una foto desde la carretera...

El día 1 me volvía para Bruselas y aquí comienza la segunda parte de las vacaciones.

PARTE II: NORUEGA Y SUECIA.

El día 1 de Abril, martes, llegué a Bruselas otra vez, por la tarde, con el tiempo justo para deshacer el maletón y hacer otra maleta más pequeña para coger el avión al día siguiente a las 13:50h con dirección a Oslo. Hay exactamente la misma distancia (unas dos horas de vuelo) entre Bruselas y Oslo, y Bruselas y esa ciudad que empieza por V, pero en tiempo “real” se tarda mucho menos en ir a Oslo y los trayectos y circunstancias son como la noche y el día.
Para ir a la ciudad V, tengo que ir hasta Charleroi y coger un vuelo de Ryanair, que siempre va a rebosar de gente, que te grita, te empuja, con millones de bolsas de equipaje de mano, es todo incómodo y angustiante y desde que piso Charleroi sólo deseo que pase todo rápido!
Para ir a Oslo, no tengo que ir hasta Charleroi (que es sólo para Ryanair y otros low costs), voy en el bus express al otro aeropuerto, el internacional (el grande, vamos) que cojo en la Place de Luxembourg, enfrente del Parlamento, y que va parando por la Comisión, la OTAN y demás… hasta llegar a Zaventem, por lo que siempre suelo compartir bus con gente educada y trajeada y además el trayecto es mucho más corto (y más barato) que a Charleroi. En el avión, nunca somos más de 40 o 50 pasajeros, hay sitio para todos y hasta sobran y caben con holgura los equipajes de mano, nadie grita y todo es calma. Cuando llego a Oslo y cojo el tren del aeropuerto a la Estación Central y allí tres cuartos de lo mismo, siempre tengo sitio para mí y para mi maleta, todo es calmadito y tranquilito… ES UNA PAZ!!!!!

Ahora mismo estoy recordando una sensación muy particular de la estación de Oslo. Al salir del aeropuerto, hay que bajar unas escaleras mecánicas hacia el tren y una vez en el andén se tiene la primera toma de contacto con el frío aire noruego. Por alguna razón que no sé muy bien cuál es, es un aire que siempre me sienta bien a los pulmones, es la misma sensación que da beber agua fresquita cuando se tiene mucha sed. Quizás es sólo psicológico, tras pasar tantas horas en el aeropuerto, en el avión, en la estación… quizás es simplemente la necesidad de aire fresco… pero yo sólo sé que me sienta genial!

El vuelo llegó a Oslo con casi media hora de antelación, no había cola para el billete del tren y éste estaba ya en el andén cuando bajé, así que llegué a la estación central con un montón de tiempo de antelación al que habíamos previsto, tanto, que Jönne aún estaba trabajando cuando yo llegué, así que tuve que esperarle un ratito en una cafetería de la estación que se llamaba Rooster Café. Dejamos las cosas en su casa, comimos algo y nos fuimos a dar una vuelta y a tomar algo a un pub nuevo que han abierto cerca de su casa, que se llama Unholy, hasta ahora creo que es el que más me gusta de los que he visto en Oslo, aunque sigo pensando que Oslo tiene las cafeterías más bonitas del mundo.

Al día siguiente cogimos a mediodía el avión a Estocolmo (Suecia era el cuarto país que yo pisaba en tres días!).
Suecia y Noruega, a pesar de ser países “hermanos”, a pesar de haber estado unidos tantos y tantos y tantos años y a pesar de tener una lengua prácticamente idéntica, son totalmente diferentes. Estocolmo nada tiene que ver con Oslo y si tengo que decidir no sé con cuál de las dos me quedaría. Cada una es bonita a su manera.
Estocolmo tiene un casco antiguo precioso, con sus empedrados y sus casas señoriales y el puerto es algo digno de ver… además de ser una ciudad particularmente curiosa con tantas islitas y tantos puentes. (Definitivamente Suecia es el país de los puentes, así como Noruega el país de los túneles).
Las calles son de corte imperial, señorial. Enormes casones de colores apagados a cada lado de sus anchas avenidas… es una ciudad preciosa para pasear. Y paseamos…. Paseamos muchísimo!


Esta es la auténtica y genuina calle de los pingurutos. Quizá la foto es demasiado pequeña pero... no veis cientos de millones de pingurutos asomando detrás de los árboles???


Aquí estoy, bien abrigadita en uno de los puentes, con la calle de los pingurutos a mi espalda.


Estábamos alojados en el Mälardrottningen, un barco atracado en el puerto, en la zona del Gamla Stan, la parte vieja de la ciudad. Nuestro camarote era precioso y tenía unas vistas muy bonitas del mar y las casitas de la otra orilla.


Nuestro hotel en Estocolmo.


Esa tarde nos la pasamos caminando arriba y abajo por las calles, sin rumbo, simplemente deambulando por allí y parándonos en cada cosa que nos llamara la atención. Cuando nos cansamos, cenamos en un restaurante de la zona vieja y nos tomamos un café con un trocito de tarta en una cafetería muy chusca. Tomamos una guinness en un pub irlandés y seguimos nuestra caminata nocturna, haciendo “window shopping” como dijo Jönne, éramos como los niños pequeños en Navidad cuando ven anuncios de juguetes: “mañana me compro eso, yo eso, buaaahhhh pues yo eso, pues yo aquello”. Aunque al final… no tuvimos tiempo de comprar nada…. La verdad es que nos organizamos un poco mal. Vimos mucho, pero no vimos todo.
Por ejemplo, el museo Vasa, cuando llegamos a la islita donde estaba (no eran ni las cuatro de la tarde) ya estaba cerrando… y el parque Skansen, también estaba cerrado… la culpa fue nuestra por no mirar antes los insignificantes horarios de invierno que tienen para este tipo de cosas. Tampoco habían empezado los recorridos en barco por la zona, que empezarían un par de semanas más tarde… así que nos quedamos sin Vasa, sin Skansen y sin recorrido en barquito… pero las vistas desde la islita del Museo Vasa nos quitaron la pena de no poder entrar.
Esa noche estuvimos en el Casino de Estocolmo. Era la primera vez que entraba a un Casino… la verdad es que fue divertido… y un poco asfixiante ver como algunos señores árabes apostaban sin pestañear en la ruleta cantidades que daban miedo. Más aún teniendo en cuenta que las coronas suecas siempre tienen algún cero más que los euros y aún parecía más irreal ver tal cantidad de ceros en las fichas y los billetes y la facilidad con la que la banca se las iba quedando todas, sin que esto inmutara tampoco el rostro de los árabes.
Cenamos en el restaurante del Casino, que estaba en el piso de arriba. Desde allí podíamos ver las mesas de las ruletas. Desde arriba es aún más inverosímil creer que alguien pueda ganar dinero apostando ahí. Parece realmente IMPOSIBLE, en cambio desde la mesa, por alguna razón extraña, parece más sencillo ganar. Quizá no “sencillo” pero más probable.
Después del Casino nos fuimos al Anchor, un metal pub de Estocolmo, de los más famosos. El pub era más parecido a un pub español que a un pub noruego. Los pubs noruegos suelen ser tranquilos y normalmente apenas hay gente de pie, siempre hay un montón de mesas con gente sentada y bebiendo como cafres. En cambio en el Anchor, aunque había bastantes mesas, la mayoría de la gente estaba de pie y dando voces… muy español todo… Bueno, casi todo, porque en los pubs tanto noruegos como suecos los camareros atienden en las mesas! En España es imposible encontrar un pub del tipo que sea donde se haga eso.

Aunque la verdad, creo que lo que más me llamó la atención de Estocolmo fue el precio de los taxis. Si vais al Norte, hagáis lo que hagáis, por muy perdidos que estéis, helados y hambrientos, NO COJAIS UN TAXI. Nosotros “tuvimos que” (entre comillas, porque era Jönne el que quería y por ende, el que pagaba) cogerlo en dos o tres ocasiones y si la memoria no me falla en una de ellas debió pagar más de 30 euros por un trayecto más bien normal. Por ese precio en León uno se puede ir a Badajoz y volver y parar a comer un bocata por el camino.




Y quién estaba allí??? MI TESIS!!!! No pude evitar hacerle una foto con el zoom...




Aquí estamos mi tesis y yo juntitas :) La veis, al fondo?

Al día siguiente cogimos el tren a Karlstad.
Karlstad no es una ciudad que impresione. Quizás si es la primera ciudad que se visita en Escandinavia puede parecer curiosa (especialmente en verano, en invierno no dice mucho) pero no tiene nada interesante (bueno igual la estatua que hay en el medio de una plaza que representa a una mujer pisando la cabeza cortada de un hombre con cara de malo).


Aquí fue donde cenamos en Karlstad. Carne argentina preparada "a la sueca" en un barquito.

En Karlstad nos quedamos a dormir en casa de unos amigos de Jönne, un matrimonio joven muy amable que tenían una casa guapísima y un gato monísimo que por la mañana se subía a la cama a que le diéramos mimines.
Esa noche había un concierto de un amigo de Jönne en elNöjesfabriken que literalmente es algo así como “la fábrica del placer” pero que no es un nightclub para aquellos lectores con mente calenturienta, que se que los hay. Era un sitio bastante curioso. Enooooooooorme, como una nave industrial pero bien acondicionada y bien estructurada. Tenía de todo, hasta una bolera, y distintos pubs de música diferente y una sala para fumar y unos cuartos de baño enormes.
El concierto estuvo muy bien y la gente que conocimos muy simpática… Lo peor fue a la salida… porque los dueños de la casa nos habían dado una copia de las llaves para cuando volviéramos pero Jönne, que no sé en qué estaba pensando, les dijo que no hacía falta, que ya nos veríamos por allí y volvíamos juntos. Con lo que no contaba es con que el chico, es el DJ del pub y cuando cierran, tiene que quedarse a organizar cosas y siempre sale más tarde… así que estuvimos dando vueltas como bobos por Karlstad de noche esperando a que llegaran, que al final hicieron lo posible por llegar antes de tiempo y abrirnos la puerta.

Al día siguiente, de vuelta a Oslo en tren. Ese día no hicimos mucho, llegamos tarde y agotados, así que cenamos y a dormir, que al día siguiente tocaba madrugar (y mucho), él para ir a trabajar y yo para coger un avión y volver a Bruselas.


La vuelta a Bruselas ha sido un poco fatídica. En primer lugar porque volví con un pequeño catarro… De hecho Jönne me dijo un par de días después que él también estaba cogiendo uno y que estaba medio Oslo enfermo, así que ya sé dónde cogí el catarrín. Volví más perdida que un pulpo en un garaje, sin saber las clases que tenía, las que habían terminado ya, de las que había examen, cuántos y cuáles eran los trabajos que tenía que hacer, ni las fechas de entrega. Pero no es todo culpa mía eh? Es que ni ellos se aclaran! El caso es que me he pasado los tres últimos días en casa, curándome el catarro del todo. Mañana (el viernes es buen día para empezar!) ya tengo la primera clase post-vacacional. Pero antes… tengo que ir al banco, comprar agua mineral, poner una lavadora...
Se acabó lo bueno…. ¿Se acabó lo bueno?...
Ya veremos…

lunes 3 de marzo de 2008

¿Aspirando?


Este fin de semana me dio por hacer limpieza general. No es que tuviera la casa sucia, pero me apetecía tenerla... "más limpia". La idea era reorganizar el armario, cambiar cosas de sitio, limpiar por todas partes... vamos, lo que comúnmente se denomina una limpieza general.

Siempre le estoy pidiendo el aspirador a Céline, que tiene uno pequeño y cuco, pero aparte del rollo que supone coincidir con ella para pedirselo (porque nunca estamos en casa a las mismas horas) yo suelo hacer limpieza los fines de semana, que es cuando tengo más tiempo y el fin de semana es justo cuando ella no está, porque siempre se va a Lieja.

El otro día fui al Carrefour de Boondael a comprar unas cosas que en el Delhaize de mi calle no tienen y vi un aspirador como el suyo por 40 euros, pero como ya iba cargada no lo compré y aplacé la compra hasta sábado.
Llegado el sábado, cojo el bus, voy a Carrefour, compro el aspirador y de vuelta con el armatoste para casa. Vacío todo el armario, empiezo a recolocar cosas... y cuando ya está todo empantanado me pongo a aspirar la moqueta que hay en la parte de abajo del armario.
No me sorprendió mucho descubrir que, como casi todo en este país, el aspirador estaba al revés. Es decir, en vez de aspirar, soplaba aire. Si ponías la cara por la parte de atrás del aspirador soplaba un barlovento que te dejaba los pelos hacia atrás.

Ni que decir tiene que me acordé de todos los belgas y de sus madres, porque me tocaba otro paseíto en bus cargada con el ya mencionado armatoste. Pero entonces se me ocurrió que quizá podía abusar de la paciencia y amistad de Marisol para que me recogiera en casa en su coche y me acompañara a cambiarlo. Me dijo que sí y enseguida vino a buscarme y lo devolvimos. (MENSAJE PARA MARISOL: Gracias otra vez!!!!).

Lo que fue sorprendente es lo poco que tardaron en atenderme. Enseguida me lo cambiaron por uno nuevo, sin preguntas ni papeleos (será que ya están acostumbrados...) y me dijeron que si me volvía a pasar volviera por allí y me devolvían el dinero.

Pero este ya funciona! Así que pude limpiar mi casita tranlaran, larita.

El aspirador de las narices. (Que además, me hace juego con el móvil).


En otro orden de cosas, como sabéis, el día 18 de Marzo me voy a:

León!!!!!!!

Después de mucho pensármelo, había sacado los billetes para el 18 de Marzo hasta el 3 de Abril, que es Jueves. Pues bien, el otro día Jönne estuvo en Karlstad (Suecia) y me dijo que para el dí 5 de Abril, unos amigos suyos daban un concierto allí y que él iría. Y me preguntó si me apetecería ir con él. (La respuesta es obvia yo creo).

Encontré un vuelo no muy caro con Sterling del viernes por la tarde al lunes por la mañana, pero no me convencía mucho ir tan poquito tiempo y me dio rabia no haber cogido el vuelo de vuelta de León para un par de días menos. Lo hablé con mi papá y me dijo que no fuera tonta y que camibiara el vuelo de vuelta de Ryanair para el día 1 y así podía irme más tiempo. Y lo hice, y el caso es que la operación me salió redonda, porque aunque en ryanair me cobraron 25 euros por la transacción, me los ahorré con Sterling al viajar el miércoles y no el viernes. Sólo me cobraron 13 euros por la ida!!


Así que el día 1 de Abril, vuelvo de León y al día siguiente me voy a:

Cuenca!!!

Y el 5 de abril cogemos el tren y nos vamos a pasar el fin de semana a:

Badajoz!!!

Así que estoy más contenta que unas Pascuas. Abril va a ser un mes muy guay. Tengo unas ganas ENORMES de ir a casa por Semana Santa. Pero enormes, enormes, enormes!

Ahora estoy con la dichosa exposición para el día 12. Se hace un poco pesado porque no sólo tengo que buscar información relevante entre un montón de cosas que encuentro sobre el tema, sino que además tengo que redactarlo en inglés y por si fuera poco, el día 12, exponerlo.

Pero de un tiempo a esta parte me he dado cuenta (o más bien me he convencido a mi misma de una vez por todas) de que tengo muchas más razones por las que sonreir de las que aparentemente hay. Cuando uno hace todo lo que puede, no ha de tener remordimientos, ni preocupaciones!

Ya vendrán tiempos mejores y tiempos peores. Por el momento, nada me impide sonreir!